Seis ideas para una escapada familiar a Valencia

Valencia es una de las capitales españolas mas preparada para el turismo familiar. Las posibilidades para los niños son muchas y la diversión está asegurada. He aquí seis ideas para exprimir a tope si viajes con los más pequeños de la casa

  1. De paseo con princesas

    ¿Sabías que Valencia es una ciudad donde habitan dragones y princesas? “Ajustaros las alas de hadas, coged vuestras varitas mágicas y ¡vamos!… dos “herramientas” imprescindibles para recorrer con niños las medievales Torres de Serranos donde antaño habitaron príncipes, damas ¡y guerreros valientes cuya misión era proteger la ciudad de los fieros enemigos!.

    Desde lo alto de la torre, nos asomamos al punto exacto desde donde los guerreros tiraban las flechas. Visitamos las mazmorras donde encerraban a los prisioneros. La visita mágica sigue por otros monumentos, cómo el palacio del Marques de dos Aguas, actualmente reconvertido en museo de cerámica donde estancias como la lujosa habitación del marqués hechiza a los niños. O la Lonja de Valencia, patrimonio de la Humanidad y famosa por un suelo tridimensional que conquista a todos.

     

  2. Escapada a África

    Y del medievo un salto a África. Ponemos rumbo al Bioparc. Un peculiar zoológico que más bien parece un pedazo de selva oculto en medio del asfalto.

    Leones, elefantes, jirafas, hipopótamos, gorilas…. Todos ellos en semi-libertad y justo eso es lo que tanto asusta a los más pequeños. Esa sensación de estar cara a cara ante las fieras más peligrosas. Pero tranquilos, no hay peligro. Las barreras existen, aunque no se ven. En algunos casos son cristales como el que nos separa del león, de ¡ocho centímetros de grosor! En otros, barreras naturales insalvables por parte de los animales. La visita es fascinante y completamente segura.

     

  3. El mar y la ciencia

    Ponemos ahora rumbo al Oceanogràfic, el mayor acuario de Europa donde habitan más de 45.000 seres vivos, ubicado en la moderna ciudad de las Artes y de las Ciencias.

    Y nos vamos directos a ver a las exóticas ballenas belugas, cetáceos frecuentes en los mares árticos, pero ante todo muy simpáticos, gritones, y sin duda, el animal mas peculiar de este gran acuario donde también residen pingüinos, morsas, tiburones, especies extrañas como el pez luna. Delfines saltarines. Y curiosos caballitos de mar diminutos.


    Dejamos atrás los secretos del mar y sin salir de la Ciudad de las Artes nos sumergimos en la magia de la ciencia visitando el Museo Príncipe Felipe. Aquí los pequeños visitantes descubren los secretos cuerpo humano, la naturaleza, el mar, y se convierten por unas horas en expertos científicos. Aunque lo que más gusta siempre es la incubadora donde cada poco nace un pollito. En directo. Fascinante.

     

  4. En bicicleta por el río

    Ha llegado el momento de hacer ejercicio. Y para eso no hay que salir de la ciudad de las Artes y de las Ciencias. El paseo que recorre el recinto, L’Umbracle, es perfecto para el paseo.

    Aquí nace también el jardín del Turia, un parque de ¡un millón de metros cuadrados que se ha levantado sobre el cauce del viejo río del mismo nombre. Está lleno de zonas de juegos. Y tiene un carril para bicicletas por donde también se puede circular en una curiosa ¡bici-carro! que se puede alquilar.


    Y pedaleando llegamos al gigante Gulliver. Instalación infantil superlativa dedicad al protagonista del cuento de Jonathan Swift el cual yace tendido en el suelo y sus ropas se han transformado en un laberinto de rampas y toboganes donde la diversión está asegurada.

  5. Fallas, horchata y paella

    No quieres irte de Valencia sin hacer algo típico. Entonces no te pierdas el museo fallero donde se exhiben los curiosos y esperpénticos ninots de cartón piedra (muñecos) que se han salvado de la quema de las fallas desde 1934.

    También imprescindible es degustar una paella, como todo el mundo sabe, el plato más típico valenciano. Es una suerte que el arroz sea también un plato que suele gustar a los niños. Eso si, a la hora de pedir la paella recuerda que hay muchas de posibilidades.


    La valenciana auténtica lleva caracoles, garrofós (judías blancas grandes); baxoquetas (judías verdes) pollo y conejo. Otra delicia habitual en esta ciudad es la horchata. Bebida elaborada con jugo de chufas, tubérculo egipcio que en España sólo se cultiva en el levante. No te marches de Valencia de probarla, y mejor, con unos fartons, bollos alargados típicos, como acompañamiento.

     

  6. El Mediterráneo

    Aunque sea invierno, no olvides que Valencia tiene playas bañadas por el cálido Mediterráneo, como las Arenas o la Malvarrosa.
    Si hace sol (Valencia presume por tener trescientos días soleados) merece la pena dar un paseo tranquilo por la orilla de estas playa. Y un consejo, acércate a probar el mar. Seguro la temperatura te sorprende y acabas en el agua. Y para terminar, un consejo. Aunque viajes a Valencia en invierno, guarda ropa de baño en la maleta. Seguro que la usas.

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