Guía de un viaje inolvidable por Japón

“De una ciudad no gozas de las siete o setenta y siete maravillas, sino que de la respuesta que da a una pregunta tuya” Italo Calvino

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“El Origen del Sol”: este es el significado literal de este cautivador país, cuna de tradiciones milenarias y logros tecnológicos, de una rica gastronomía y de modas juveniles rompedoras, de metrópolis inabarcables pero también de naturaleza salvaje. Me han parecido estas razones más que suficientes como para emprender un viaje en solitario con mi mochila a lo largo de tres semanas.


¿Como me muevo en Japón?

El transporte interno es sin duda caro, sea tren, metro o bus. La opción más ventajosa para el turista extranjero es adquirir el Japan Rail Pass, una suerte de Interrail nacional. La tarifa varía según las semanas de utilizo y podrás acceder al uso de todos los trenes de la linea JR incluyendo la mayoría de Shinkansen - el tren bala japonés -, dos lineas de metro en Tokyo y el ferry para la isla de Miyajima.


http://www.jrpass.com/es/how_to_use_the_japan_rail_pass


Si vas solo, alquilar el coche para una estancia larga subirá mucho el presupuesto de tu viaje, y además tendrás que apañarte con el sentido de circulación británica - los vehículos circulan por el lado izquierdo del camino y el volante se encuentra en el lado derecho del coche. En las grandes ciudades vivirás la experiencia de perderte en el metro, el medio más popular para cruzar la ciudad de un extremo a otro.

 

¿Qué me llevo?

Un buen mochilero tiene que viajar con lo justo y esperarse de todo.

De todas las prendas que te llevarías quita la mitad y que no falte:

  • Un adaptador de corriente
  • Un chubasquero a partir de septiembre
  • Una guía actualizada, por si con esta no te apañas 
  • Una tarjeta bancaria bien cargada porque, como diría el personaje de Rutger Hauer en Blade Runner, saldrás de una tienda en Japón afirmando: “I've seen things you people wouldn't believe...”.

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Alojamiento en Japón


La recomendación si viajas por Japón es llegar habiendo reservado con antelación el alojamiento. Verás, son solo ventajas: decides de antemano la franja de precios por la que puedes pagar cada noche - eso es fundamental durante la temporada alta y para los sitios más turísticos, por ejemplo la isla de Miyajima - , y pudiendo imprimir el mapa que te indica como llegar al hotel reducirás drásticamente el mareo que conlleva perderte entre callejones.


En mi caso, tenía claro que si quería usar el tren bala durante toda la estancia necesitaba economizar sobre el alojamiento, así que la opción “cama en dormitorio” iba a ser el leitmotiv de todo mi viaje. Gracias a esta elección tuve la oportunidad de conocer a mucha gente lugareña y viajera ( terminé en un programa televisivo de viajes de Taiwan, te lo contaré más adelante).


 

Mi Recorrido

Partiré el circuito que recorrí entre dos tramos, de modo que se podrán elegir por separado si se planea viajar a Japón durante una estancia de aproximadamente diez/doce días.
 

PARTE I: Tokyo-Honshu-Shikoku-Kansai

 

 

 

Tokyo – Modas entre tifones

Ver el mapa del metro de Tokyo a primera vista no asusta, acojona.
 

http://www.tokyometro.jp/en/subwaymap/pdf/routemap_en.pdf
 


Luego, realmente te das cuenta que puedes con todo - no hay otra - y te tiras de cabeza en el medio de la muchedumbre que se desplaza entre intercambiadores.


Es un submundo hecho de transeúntes silenciosos, con mucha prisa, sudados, dormidos, borrachos, perdidos en el fondo de la pantalla de sús móviles, unos con trajes impecables y otras vistiendo con kimonos tradicionales. Eres el único occidental de todo el vagón, y no son cierto tus sandalias de explorador alemán que te delatan: es tu cara de gaijin, de extranjero, que te sitúa en el centro de miradas furtivas. Probablemente esta sea tu primera toma de contacto con la sociedad japonesa. La segunda será echarse a la calle en busca del hostal.

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Osaka – Yo también quiero el ojo-rata


El tiempo no me acompaña durante la estancia en Osaka, pero la verdad es que a nivel visual la zona de Dotonbori de noche y bajo la lluvia se parece a la Los Angeles ciberpunk retratada en Blade Runner ( ¿Es la segunda vez que cito esta película? ), y me fascinan los reflejos de los neones sobre el canal.

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Un dato: la mayoría de las adolescentes y no tan adolescentes llevan una lentillas que cambian el color del iris. El efecto que se crea es similar al “ojo anime” típico de los mangas japoneses. La versión totalmente negra de la lentilla la he rebautizado ojo-rata y mola más que las de cualquier otro color.


 

Okayama - Menos mal que no llevo tatuajes

Llegado a este punto del viaje, se me presenta un reto: ¿ Podrá un tío que mide 1,90 cm caber en un cama de un hotel-capsula?. 

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El hotel que elijo para superar el reto no admite ni mujeres ni clientes tatuados. La primera restricción se explica probablemente porque muchos de los huéspedes usan estas clases de hoteles para recuperarse de la borrachera durante una pocas horas y no sería un sitio muy seguro para las damas; la segunda restricción es para evitar alojar a miembros de la Yakuza - la mafia japonesa - que suelen llevar tattoes para identificar el clan de pertenencia.


Superados los primeros minutos intentando acostumbrarme a la dimensión del espacio de este nicho tecnológico - televisión, radio, despertador y aire acondicionado – me doy cuenta de que si quiero dormir completamente estirado se me saldrán los pies en el pasillo y no podré cerrar la cortina de bambú, así que duermo recogido en una posición muy incomoda, tanto que al día siguiente me muevo encorvado que me parezco a Gandalf pero sin bastón. 

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Kurashiki - Y el sake fluye como si no hubiera un mañana


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El hostal que elijo no hubiera podido ser de lo más acertado: el dueño y sus empleados esperan por la noche a un equipo televisivo que sigue el viaje por Japón de una bloguera taiwanesa, así que preparan para todos los huéspedes una cena con platos típicos de la región.


Soy otra vez el único occidental, y al dueño este detalle le hace tanta gracia que me encarga descorchar durante toda la velada las varias botellas de sake, cada una de por lo menos dos litros.

Al día siguiente, mi resaca y yo nos levantamos temprano, preparo la mochila y todo el staff del hostal me acompaña a la puerta, me colocan entre los brazos un enorme cartel con ideogramas japoneses y me sacan una foto de recuerdo - supuse que la escritura decía algo como “he estado aquí”-.


Mientras me despido, ellos empiezan un sinfín de reverencias de agradecimiento hacía mí; entonces, empiezo a caminar alejándome del hostal, llego a dar la vuelta de la esquina, pero en el último momento vuelvo hacía atrás por curiosidad y ellos siguen allí con el ritual.
 

Me parto de risa. 


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Miyajima – La joya del viaje


Si las capitales europeas suelen ser invadidas por millares de palomas, aquí te encontrarás con centenares de ciervos que campan a sus anchas y se zampan todo lo que encuentran, mapas incluidos. Por el alojamiento en la isla me permito el lujo de reservar una habitación en un autentico ryokan con tatami y futón. Envuelto en mi yukata - la bata japonesa - por un momento me siento un poco más asiático, y cuando me sumerjo en la enorme bañera de agua caliente no sé ni como me llamo.

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Koya-san – En el corazón de la secta Shingon


Ahora bien, imagínate la atmósfera que me encontrado en Koya-san: un sendero de piedra rodeado por el más grande cementerio de Japón te conduce en una zona de templos budistas ¡y todo en el medio de un bosque de colores otoñales !

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Parte II: Kyoto-Honshu - Alpes Japoneses - Alrededores de Tokyo

 


 

Kyoto – Entre geishas, templos, festivales y mucho pero que mucho fuego


Si viajas a Kyoto - y en Japón en general - te recomiendo comprobar con antelación si tienes la posibilidad de coincidir con algunos de los festivales tradicionales que se representan durante el año. En mi caso, planifiqué mi estancia en Kyoto alrededor de una fecha concreta, el 22 de octubre, día del desfile ciudadano en trajes típicos de la edad feudal - el Jidai Matsuri – y del Festival del Fuego en el pueblo de Kurama.

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Kanazawa – El equilibrio perfecto entre siglos de arquitectura


Si bien muchos turistas la usan solamente como punto de partida para visitar las aldeas históricas de la zona, Kanazawa reúne muchos atractivos culturales pero sin duda cabría destacar la mezcla arquitectónica entre lo tradicional y lo contemporáneo.


La anécdota de mi estancia está relacionada a un curso intensivo de origami – papiroflexia – en el cual la dueña del hostal ejercía de profesora: ella podría dar fe de que mi intento de reproducir un cisne se quedó en algo parecido al papel de un caramelo medio abierto.

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Shirakawa-go – donde vive David el Gnomo


Entre montañas y bosques de colores otoñales, se abre un valle y en el medio de éste, un río. Sería más que suficiente como para comprar una postal. Sin embargo, lo que más llama la atención del lugar es la forma de las casas que aparecen entre campos de arroz. Sus tejados triangulares de paja son tan inclinados que evitan la abundante acumulación de nieve durante el rígido invierno.

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Kamikochi y los alpes japoneses - ¿Realmente estoy en Japón?


En el medio de la cordillera Hakota, el rio Azusa marca el camino por el cual se extiende el valle: recorrer uno de los circuitos señalados te permitirá visitar estanques, llanuras y pantanos, y con suerte avistar a los monos salvajes que habitan esto montes.

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Nikko - el otoño soñado


Nikko representa la escapada perfecta si planeas un viaje a Japón sin alejarte mucho de Tokyo: el santuario Toshogu se extiende a través de un bosque, de modo que los colores del paisaje en otoño contrastan con los colores alegres de los templos.

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Hakone – divisando el Monte Fuji


Desde su Museo al Aire Libre cerca de la localidad de Gora, puedes subirte a un teleférico que cruza la zona volcánica de Owakudani y divisar la actividad de sus gases sulfurosos. Desde aquí, la visión del Monte Fuji es impactante. El recorrido del teleférico baja hacía el lago Ashi, que podrás cruzar por barco antes de emprender tu viaje de vuelta hacía Tokyo.

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