Nueva York: siempre hay una primera vez

Cuando llega el día en el que por fin mordemos la Gran Manzana nos damos cuenta de que su sabor nos es de sobra conocido. Muchos viajeros nos preguntamos entonces si este bocado no lo habíamos probado antes.

Y es que éste es sólo uno de los efectos que aparecen cuando llegamos a Nueva York, ciudad en la que sin haber comprado si quiera un billete de avión hemos estado en incontables ocasiones a través del cine, la televisión, los libros, los cómics e incluso la publicidad.


Por eso cuando viajamos realmente a ella y ponemos los pies en una de las avenidas kilométricas de la isla de Manhattan, sufrimos un constante déjà vu en la que los escaparates nos suenan a vídeo musical, reconocemos Central Park como si fuésemos a correr allí todas las mañanas y esperamos encontrarnos con los personajes de Friends o Cómo conocí a vuestra madre en un bar con sofás en el que suceden cosas todo el tiempo.

Wall Street (2).jpg


En Nueva York siempre hay una primera vez físicamente hablando, un primer encontronazo con nuestros recuerdos, y una serie de lugares que resultan imprescindibles que visitemos. En apenas unos días queremos absorber la esencia neoyorkina, aunque es algo que requiere tiempo y, sobre todo, ir una y otra vez. Por eso hoy vamos con unos consejos para primerizos que quieran irse con buen sabor de boca, y ganas de repetir el bocado a la Gran Manzana.


Ver pasar el tiempo en Times Square


Toda ciudad tiene su plaza mayor, su punto de encuentro. Y en Nueva York no hay otro más oportuno que Times Square, donde el tiempo pasa tan deprisa que tienen la delicadeza incluso de surtirnos de unas gradas en las que sentarnos a observar el bullicio y las luces de las grandes pantallas que nos atrapan en cada fotograma. Mi consejo es venir a Times Square durante varias veces al día, algo que suele suceder cuando estamos en Manhattan, puesto que todo parte de allí. Mañana, tarde y, sobre todo, noche, cuando asoma todo el poderío de los luminosos y nos creemos dentro de una escena de película.

Times Square de noche (2).jpg


Asistir a un musical de Broadway más barato de lo normal


Sin salirnos de Times Square, ni siquiera del graderío en el que estamos sentados, basta echar un vistazo a la parte trasera del mismo para percatarnos que allí venden entradas para obras de teatro y musicales de Broadway. Bajo el letrero de TKTS podemos comprar pases de última hora para diversas funciones con hasta un 50% de descuento del precio original. Nunca la cima de los musicales estuvo tan al alcance de todos.

Cartel Broadway (2).jpg


Descubrir cuáles son las mejores vistas de Manhattan


Si Nueva York es la ciudad de los rascacielos, ¿por qué no subirnos a alguno de ellos? Propuestas no faltan, aunque hay clásicos que merecen mucho la pena, como el Empire State Building y recordar a King Kong abrazando su antena. Muchos dicen que la de aquí es la mejor panorámica de la isla de Manhattan, mientras que otros aseguran que la de Rockefeller Center tiene mucho más tirón (y se puede fotografiar el Empire desde allí). Lo mejor es que formemos nuestra opinión a través de la experiencia y subamos a los dos. Imprescindible no tener miedo a las alturas y llevar con nosotros la cámara de fotos.


Un paseo por EL PARQUE


El parque con mayúsculas de Nueva York es Central Park, una porción de frondosidad y aire puro en medio de la city. Tiene atracciones de feria, un zoológico y, sobre todo, una red de senderos interminables en los que la gente acude a pasear y practicar su deporte favorito. Todo tiene cabida en Central Park, y los fines de semana y festivos le añaden su versión más campestre, con una explanada inmensa en la que hacer pic-nic para desestresarse del tráfico de la Quinta Avenida. Para lo más nostálgicos existe la posibilidad de ir a buscar el mosaico de Imagine en el que todavía se recuerda a John Lennon, asesinado apenas a unos metros en el portal del Edificio Dakota donde tenía su apartamento.

Central Park (2).jpg


Fotografiar la Estatua de la Libertad desde un barco


Pocos saben que la Estatua de la libertad fue un regalo de los franceses a los Estados Unidos de América, pero no hay nadie que no sepa que éste es el icono de la ciudad. Hacerse la foto con la figura que extiende su brazo para hacer lucir su antorcha con la que iluminar la libertad de todos los pueblos se convierte en un deber cuando viajamos a Nueva York. Se puede hacer visitando la propia Liberty island, aunque un buen consejo es tomar uno de los ferries gratuitos a Staten Island desde Whitehall Terminal Manhattan en el extremo sur de Financial District.

Silueta de la Estatua de la Libertad (2).jpg


Igualmente hay veces que comprando en la calle un pack que incluye subir al Empire State Building, puede salirnos bien de precio y aprovechar para dar un apetecible rodeo de un par de horas a la isla de Manhattan.


Viajar a China e Italia sin cambiar de acera


Chinatown y Little Italy conforman una de las mejores excusas que nos ofrece Nueva York para viajar a ambos países sin cambiar de calle ni de acera. A través de estos barrios nos topamos, además de con los tópicos más recurrentes, con una gastronomía diferente que nos teletransporta a una pizzería de Siena o a un hutong de Pekín donde preparan un pato laqueado que está para chuparse los dedos. Al fin y al cabo Nueva York es la capital del mundo, ¿o no?

Chinatown (2).jpg


Ir de compras


Nueva York es el paraíso de las compras. Desde buscar moderneces en el Soho al glamour de la Quinta Avenida pasando por infinidad de centros comerciales en los que siempre hay rebajas. El mundo outlet da para mucho más, por supuesto. Sea como fuere la Gran Manzana requiere que llevemos la maleta semivacía o compremos otra nueva antes de tomar el avión de vuelta a casa.


Acudir a una misa góspel en Harlem


El góspel es más que un género en Nueva York. Es una forma de vida. Aunque no seamos mucho de ir a misa recomiendo apuntar un listado de iglesias donde los domingos por la mañana ofrezcan ceremonias cantadas en góspel y asistamos al mejor de los conciertos de nuestra vida. El barrio de Harlem, al que se llega en un suspiro en metro desde el centro de Manhattan, nos proporcionará un auténtico "Happy Day". Las mejores y más auténticas siempre son gratis y las podemos encontrar perfectamente por nuestra cuenta.


Un consejo en voz alta… yo fui a una misa góspel en La Gree Baptist Church de Harlem que me gustó mucho.


Buscar la mejor hamburguesa de Nueva York


En Nueva York existe la necesidad laboriosa de salir a buscar la mejor hamburguesa de la ciudad. Reconocerla y premiarla es todo un honor para los hamburgueseros del mundo que no quieren perderse qué se cuece en los fogones del último bar de la calle. Tomad nota: Corner Bistro (331 de West 4th Street) y The Burger Joint (119 W. 56th St). No os decepcionará.

Hamburguesa en Corner Bistro (2).jpg

 

¿Qué os parecen estas ideas para una primera vez en Nueva York? Sirven, al menos, para poder reconfirmar nuestra teoría de que la manzana que mordimos para perder el paraíso sigue ahí, en la costa este de los Estados Unidos. Y que tenemos que darle otro bocado para reconocer su sabor a pecado original…



 

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