Castilla La Mancha en invierno

No voy a engañar a nadie. En Castilla La Mancha durante los meses de invierno hace frío. Si a muchos de los turistas extranjeros que visitan las costas de España durante el verano les ponemos en Cuenca un día cualquiera de diciembre se les caería de repente el mito de país caluroso.

No obstante, a pesar del frío intenso que puede hacer en la región, viajar por Castilla La Mancha en temporada baja es una auténtica delicia con carreteras solitarias, escenarios turísticos poco frecuentados y una excusa perfecta para saborear de la gastronomía de la zona ideal para los meses de invierno.


A continuación vamos a desgranar un viaje circular por la región en coche teniendo en cuenta las distintas posibles salidas desde cualquier punto del país, ya sea desde Andalucía, Madrid, Zaragoza, Valencia, Extremadura o incluso Barcelona. Obviamente podemos empezar la ruta desde el lugar que mejor nos convenga. El recorrido está pensado para disfrutar de una buena semana de vacaciones profundizando en los secretos de Castilla La Mancha.

 

 

Cuenca en invierno

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Llegar de noche a Cuenca es algo mágico. Si tu primer contacto visual en la ciudad manchega se produce durante la noche observarás las famosas casas colgadas bellamente iluminadas, el puente que une el casco antiguo con el Parador ofrece un halo de misterio y, en una situación así, a pocos les sorprendería toparse con un fantasma levitando apaciblemente por el puente. La antigua piedra labrada en las casas colgadas, con su asimilación mimética con su entorno natural, bajo la iluminación nocturna todavía se confunde más con el escarpado desfiladero que la sustenta.


Cuenca es una de las ciudades más bonitas del país no sólo gracias a su legado arquitectónico sino también por el escenario natural que la protege.

 

El Castillo de Belmonte

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A unos 90 kilómetros de distancia siguiendo la N-420 nos encontramos con el castillo de Belmonte. Durante el recorrido atravesamos los campos labrados de Castilla, la tierra de Quijote y Sancho, hasta divisar las imponentes vistas al castillo de Belmonte. Contruido durante el siglo XV conserva su estilo gótico mudéjar.


En el mismo castillo ofrecen visitas con audioguía para circular por libre por sus dependencias y habitaciones por 8 euros. Desde los torreones del castillo podréis disfrutar de unas estupendas panorámicas de los extensos campos labrados con los característicos molinos de viento de Castilla.

 

Los molinos de viento en Consuegra

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Sorprende recorrer kilómetros y más kilómetros de carretera solitaria y de repente encontrarse con un autocar repleto de japoneses. Y no es para menos. Cuando llegamos a la población de Consuegra, serpenteamos la carretera hasta la cima del monte que la preside y esta nos sorprende con la idílica imagen de los famosos molinos de viento manchegos que parecen aguardar tras centenares de años y posan su fotogénica silueta rodeados por la extensa llanura.

 

El Parque Nacional de Cabañeros

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Siguiendo la N-401 nos adentramos entre la profunda vegetación del Parque Nacional de Cabañeros. Exagero cuando digo que si encontráis vida humana por el parque estaréis de suerte pero no es para menos. En nuestro caso apenas encontramos a un guarda forestal y poco más. Este parque comprende una extensión de 15.000 hectáreas y es un auténtico pulmón verde en la provincia de Ciudad Real.


Ya sea de camino o partiendo de Toledo podéis hacer una escapada de día por Cabañeros con vuestro picnic y si tenéis suerte podréis avistar alguna águila imperial.

 

Visita a Toledo

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Toledo merece más de un día de visita. Aun así, si no disponemos de suficiente tiempo al menos podemos intentar una intensa jornada para conocer esta apasionante ciudad. En la plaza Zocodover encontrarás la Oficina de Turismo donde os podéis agenciar con un mapa gratuito y así recorrer la ciudad por vuestra cuenta descubriendo sus encantadores rincones y la imprescindible visita a su catedral gótica -a pesar de los 7 euros que nos cobran en la entrada-.


Otra opción para visitar Toledo con falta de tiempo es subirse al tren turístico que además nos llevará hasta la carretera de Circunvalación y Navalpino donde descubrirás las mejores vistas panorámicas a la ciudad.

 

Visita a Guadalajara

En algo más de 100 kilómetros llegamos a Guadalajara donde nos espera el Palacio del Infantado


Siguiendo la calle Miguel Fluiters disfrutaremos de lo mejor de Guadalajara con su Plaza Mayor,algunas iglesias, palacios y amplios parques verdes muy cercanos al centro urbano que le dan ese equilibrio perfecto entre el ladrillo y la clorofila.

 

El Parque Natural del Alto Tajo

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La gastronomía manchega nos puede hacer malas pasadas. Especialmente en invierno. Con el frío las recetas culinarias de la región entran de maravilla. El gazpacho pastor, la sopa castellana, morteruelos, calderetas de cordero y demás especialidades nos darán unas cuantas calorías de más, así que bien perece la pena darle un toque deportivo y sano a las vacaciones y añadir otro entorno natural para practicar senderismo al itinerario.


Dentro del Parque Natural del Alto Tajo existe una preciosa y sencilla excursión andando que nos llevará al Salto de Póveda. Una pista forestal nos lleva en escasos kilómetros y apenas sin desnivel al potente salto de agua que rompe la calma del río en un entorno natural poco frecuentado.


Desde este punto podemos seguir hasta Cuenca para finalizar nuestro recorrido circular por el interior de Castilla La Mancha.