¡Qué carnavales tan originales hay en el mundo!

La celebración del carnaval se remonta al principio de los tiempos, al amanecer de las grandes civilizaciones del Medio Oriente. Después Roma absorbió esta celebración pagana en pos de dioses como Baco o Saturno, aunque hechos por y para el disfrute de la gente que se no dudaba en entregarse a grandes festejos. La tradición cristiana lo situó definitivamente antes de la cuaresma y hoy en pleno siglo XXI sobrevive aún esa alma original cargada de desparpajo y permisividad que nos lleva a los disfraces, las danzas y un sinfín de tradiciones que se viven en todos y cada uno de los países del mundo.

Os proponemos hacer un viaje a lo largo y ancho de esta carnavalesca planetaria para conocer cómo se celebra la gran fiesta pagana y gritar juntos que…¡Viva el Carnaval! Vamos a sitios conocidos y menos conocidos para dejarnos llevar por la curiosidad. ¿Os apuntáis?

  1. Venecia: máscaras e intrigas

    El de Venecia es probablemente el carnaval con más solera y tradición en el mundo. La gente sale con máscaras y trajes dieciochescos a la calle. 

    Este formato ha sobrepasado de sobra el milenio, cuando el Gran Dux de la República de Venecia permitió que la nobleza se mezclara con el pueblo durante unos días, aunque con la condición de que mantuvieran su anonimato y no se vieran comprometidos por los actos que estos cometieran junto al vulgo.


    Por eso hoy día en Venecia se conserva ese ambiente de intriga en la que los rostros tapados cambian la realidad por el secretismo… y el jolgorio. De hecho existe toda una industria artesanal de máscaras venecianas y es el regalo indiscutible, sea la época del año que sea, de los viajeros que se acercan a conocer la ciudad de los canales.

    Más sobre el Carnaval de Venecia

  2. A naranjazos en el carnaval belga de Binche

    Salimos de los carnavales más conocidos como el de Venecia para acudir a una deliciosa rareza en territorio europeo. Se trata del carnaval de la ciudad belga de Binche con mucho pero mucho sabor español.

    Conmemora los festejos de 1549 en que el Emperador Carlos V y su hijo Felipe (el futuro Felipe II) acudieron a la ciudad y fueron recibidos por María de Austria. Hubo tal cantidad de banquetes y celebraciones que todavía se recuerda en Binche repitiendo escenas de indígenas americanos y soldados españoles (Los Gilles, por el apellido Gil) que se arrojan nada más y nada menos que naranjas. Todo ello en el corazón de Valonia, tierra que en el siglo XVI formaba parte del Imperio español y donde, al parecer, aún se acuerdan mucho de nosotros en sus fiestas más importantes. 

  3. Niza y la batalla de las flores

    En plena costa azul la ciudad de Niza celebra uno de los desfiles más vistosos y animados no sólo de Francia sino también de Europa. 

    En el Paseo de los ingleses desde las carrozas, aunque lo hace toda la gente de la calle, se arrojan flores. Semejante “arma mortífera” es el fin común de una festividad que desde 1873 se tematiza. Si el año pasado se dedicó al Rey de la Gastronomía, en 2015 está previsto que el protagonista sea el Rey de la Música.


    Tiene una duración de 15 días y habrá más de 1000 bailarines de todo el mundo animando las calles de una de las ciudades “más italianas” de la Costa Azul. 

  4. Mardi Gras en Nueva Orleans

    El día antes del miércoles de ceniza se conmemora en Nueva Orleans desde la llegada de los colonizadores franceses para disfrutar de los placeres gastronómicos e incluso carnales antes de que la cuaresma llamara a las puertas de los ciudadanos. 

    Mardi Gras, traducido literalmente como el martes de grasa, es el culpable de uno de los desfiles más grandilocuentes y divertidos en todo América del Norte. La gente se disfraza y acude a ver las carrozas desde las cuales se lanzan collares y juguetes (hasta principios del siglo XX eran collares buenos).


    Mardi Gras no está nunca exento de polémica, dado que hay mujeres que desnudan su torso para ponerse cuantos más collares mejor, algo que los moralistas atacan como parte de un libertinaje considerado inadmisible. Pero Nueva Orleans, la ciudad más festiva y genuínamente sureña de los Estados Unidos, sabe que sostener a los puristas esos días es una misión del todo imposible. 
     

    Más sobre el Mardi Gras

  5. Vevchani, de 2.000 a 200.000 habitantes en el carnaval más terrorífico

    ¿Quién iba a decir que la República de Macedonia iba a albergar uno de los carnavales más antiguos y originales de Europa? 

    La pequeña población balcánica de Vevchani, que hizo un intento serio por independizarse y considerarse República independiente durante la guerra de Yugoslavia (expedió incluso pasaportes nuevos), cuenta con un carnaval datado hace más de 1400 años. Se celebra en enero, exactamente en el comienzo del año para el calendario juliano, y la gente se disfraza de demonios y criaturas monstruosas. Todo el país se moviliza para vivir estos espeluznantes carnavales, más propios de Halloween que de esta época, en los que uno podría sentirse dentro de una auténtica película de terror.

  6. En Paraty todos con barro hasta las orejas

    Río de Janeiro es el estandarte de los carnavales en todo el mundo. Realmente está todo dicho en la ciudad de la samba. Pero, ¿y qué se hace en otras localidades de Brasil? 

    Por ejemplo en Paraty, que se trata de una preciosa localidad costera del sur de Brasil, se celebra la fiesta Bloco da Lama. En la idílica Praia do Jabaquara la gente actúa como auténticos trogloditas saltando arrítmicamente al son de Unga Unga y rebozándose en el barro hasta que no queda ninguna parte del cuerpo por manchar.

     


    Para que veáis que no todo son sambódromos y chirigotas, basta con mirar hacia un lugar y ver que hay un carnaval no sólo para cada pueblo sino para cada persona. Tenerife, Pontevedra, Cádiz, Tenosique, Windhoek e incluso Barbados…
    ¿Has decidido dónde te gustaría celebrar el próximo carnaval?