Pazos gallegos - Vacaciones en Galicia en un pazo, un alojamiento único
 

Vacaciones en un pazo

 
La palabra "pazo" proviene del latín "palatium", y, como su propio nombre indica, se trata de construcciones señoriales donde vivían en un primer momento los reyes y nobles (Siglo XV), siendo habitadas posteriormente por los personajes más importantes de la comunidad (Siglos XVII a XIX).
 
A principios del S.XX, los pazos volvieron a ganar en popularidad, gracias a escritores como Emilia Pardo Bazán (Los pazos de Ulloa) que, más tarde, cuando fue llevada a la televisión, dio a conocer este tipo de casas gallegas.
 
Aparte de su historia arquitectónica, los pazos están llenos de leyendas, misterio y cuentos de la cultura gallega, y son una gran oportunidad para pasar unas vacaciones mágicas.

 


 

Vacaciones en un pazo


   

Caminante no hay camino... Caminante no hay camino...

Ni que decir tiene que uno de los viajes más emblemáticos y famosos de toda España, (e incluso del mundo), es hacer el Camino de Santiago, y, si bien es cierto que los albergues son el alojamiento más común y propio de los peregrinos, también puedes regalarte un descanso del duro trayecto y pasar un día o dos en un pazo.

Muchos de ellos tienen hidromasaje, con lo que tus pies y espalda agradecerán ese pequeño mimo. Los encuentras por toda Galicia, tanto en el Camino Francés, como en el Camino Norte y el Camino Primitivo. Hacer una parada en uno de estos alojamientos rodeado de naturaleza, te permitirá coger fuerzas y reponerte un poco, antes de seguir caminando.

 
   
 

   

El buen comer y el buen beber El buen comer y el buen beber

Para los apasionados de la gastronomía o, simplemente, para aquellos a los que les gusta comer bien, pasar las vacaciones en un pazo serán una delicia. Los platos están elaborados con productos de temporada y de la huerta, además de caza, cocidos gallegos, escabeches y, por supuesto, pulpo a la gallega.

Los pazos cuentan también con recetas tradicionales que han pasado de padres a hijos, y podrás degustar excelentes caldos gallegos (alubias con chorizo y lacón), embutidos y, por supuesto, el extraordinario pan de Galicia (por ejemplo, el de Cea).

Como postres, lacteos estupendos (imagínate, ¡en la tierra de las vacas!) cuajadas, leche frita, requesón, quesos varios y, como no, la Tarta de Santiago.

Para beber, lo mejor es el Albariño y el Ribeiro y, como digestivo...¡el intenso orujo!

 
   
 

   

Actividades para hacer en un pazo Actividades para hacer en un pazo

Si crees que tu estancia en un pazo puede pecar de "demasiado" tranquila, nada más lejos de la realidad, ya que en muchos de ellos ofrecen actividades alternativas que puedes escoger hacer y divertirte mientras aprendes o las compartes en familia. Por ejemplo, hay cursos gratuitos de instrucción micológica (ejem, aprender a distinguir las setas) o rutas de senderismo en las que los mismos propietarios del pazo te acompañarán, explicándote todos los secretos de la flora y la fauna gallega. También suelen disponer de bicicletas, con lo que puedes disfrutar de un paseo solo/a o en familia y, para los más aventureros, rutas a caballo, rafting o puenting son algunas de las actividades que podrás hacer en un pazo.

 
   
 

 

Otra de las ventajas de los pazos es que, normalmente, aceptan tu mascota sin problema, con lo que tanto tú como tu animalito de compañía, podreis disfrutar de unas vacaciones en plena naturaleza sin tener que separaros ni un momento.

 

 
 

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