Vive la Semana Santa de Sevilla 2016

Además de un impresionante evento religioso, la Semana Santa en Sevilla es un fenómeno de carácter sociocultural, turístico, y económico de gran importancia en la ciudad. Está declarada de Interés Turísitico Internacional, constituyendo una de las grandes fiestas de la primavera, junto a la Feria de Abril.

Del Domingo de Ramos: 29 de marzo de 2015

al Domingo de Resurrección 5 de abril de 2015

Tradiciones a tener en cuenta

  • En la mañana de Domingo de Ramos, es costumbre la visita de los templos, donde se exponen los pasos.
  • El Jueves Santo y el Viernes Santo, los hombres se suelen vestir de traje oscuro y las mujeres llevan la mantilla negra, mostrando así luto.
  • En estas fechas también los hábitos alimenticios cambian, lo que da oportunidad de degustar las tradicionales torrijas, bacalao con tomate o espinacas con garbanzos.

 

Vocabulario de los Cortejos y Procesiones en Sevilla

  • Los estandartes: Símbolos típicos, son enormes telas, generalmente de terciopelo.
  • Los pasos: Son el centro de la procesión. Los integran un grupo de figuras que representan la Pasión. Suele haber dos: el de Cristo y el de la Virgen.
  • Los nazarenos: Es el grupo religioso que acompaña a los pasos. Un nazareno suele llevar un cirio, una insignia y un farol o una cruz sobre el hombro, entre otros símbolos religiosos.
  • Los costaleros: Son los que llevan las imágenes. El capataz: Es quien conduce los pasos y comanda a los costaleros.
  • Las saetas: canto "a capella" que se ejecuta delante de las imágenes de las procesiones. Tiene su origen en el folclore andaluz.

 


Ver infografía de "La Madrugá" en Sevilla
 

La gran cita en Sevilla: Las procesiones de Semana Santa

Semana Santa de Sevilla
Si hay una ciudad en la que la Semana Santa trascienda su significación religiosa para constituir uno de los más fundamentales pilares de su folclore, esa es Sevilla. Y es que esta señalada fecha define hasta tal punto la cultura de la ciudad y de sus habitantes que no es exagerado afirmar, de una forma poética (porque Sevilla tiene mucho de poesía), que en Sevilla se vive la Semana Santa todo el año.


Así, viajes en la época que viajes a la capital andaluza, no es difícil encontrar bares que, en una fervorosa cuenta atrás, anuncian los días que faltan para la gran celebración en un enorme tablón. O caminar por sus calles escuchando a alguna de las bandas que periódicamente se reúnen para perfeccionar sus melodías cofrades. O toparse, ya entrada la noche, con costaleros en pleno ensayo, cargando pesadas estructuras con el mismo cariño que si portaran sobre sus hombros la imagen de su devoción.


Eso por no hablar de los incontables besapies, triduos y tantos otros eventos que mantienen vivo, semana sí, semana también, el ambiente que alcanzará su punto álgido en las esperadas fechas.

Nazarenos en Sevilla
Desde los pueblos cercanos hasta el extranjero, sea por fervor, turismo o simple curiosidad, son miles los que no quieren perderse uno de los mayores espectáculos religiosos del mundo. 135 pasos y más de sesenta mil nazarenos son protagonistas del evento. Sobrecoge verlos custodiar las imágenes, auténticas piezas de museo, ataviados con sus túnicas y capirotes, en muchos casos descalzos, portando grandes cirios. El silencio lo rompen las saetas y los desgarrados “quejíos” de los costaleros, esos otros protagonistas en la sombra, que con su esfuerzo mueven los pasos.

Costaleros en la Semana Santa
Ser costalero es un honor y un privilegio. Basta ver las listas de espera que se alargan durante generaciones en cualquier Hermandad. Esta figura, pese a permanecer oculta bajo los pasos, es clave en la Semana Santa. A sus espaldas cargan también meses de ensayo, y eso se nota al ver “bailar” cualquier imagen. Luego está lo que no se ve: cogotes heridos e incluso sangrantes son frecuentes, el agotamiento hace estragos, pero lo soportan con el orgullo de quien se ha preparado durante todo el año para ese día.


Se cuentan más de sesenta hermandades durante la Semana Santa, cada una con sus diferentes recorridos, por lo que no es menos importante elegir cuáles ver y sobre todo dónde hacerlo.


Muchas procesiones tienen puntos clave que merece la pena tener en cuenta (chivatazo de sevillano): el sentido homenaje que la Cofradía de las Aguas hace en el Arco del Postigo el Lunes Santo a un costalero fallecido en ese lugar años atrás conmueve a cualquiera; el Martes Santo, los equilibrios que los costaleros de la Hermandad de la Santa Cruz deben hacer para sacar y recoger el palio de su iglesia mantiene en tensión a todos los presentes. El paso es más grande que la propia puerta.

La Macarena de Sevilla
Cita ineludible para todos es la “Madrugá”, esa noche del Jueves Santo al Viernes Santo en que las cofradías que despiertan mayor fervor salen a la calle para conmemorar el calvario y la muerte de Cristo.


Conviene estar preparado para una noche larga y llena de contrastes; desde el sobrecogimiento que envuelve a la procesión de El Silencio, a la explosión de música que acompaña a La Macarena. Asistir a la “recogida” de ésta última en su templo, con una multitud agrupada para verla despedirse bailando una y otra vez bajo el enorme arco que se encuentra frente a su basílica, es uno de los momentos más memorables de la noche (no por nada todos los balcones cercanos se alquilan año tras año por cifras desorbitadas).

la resurrección en la semana santa de Sevilla
Tampoco hay que perderse a la Esperanza de Triana cruzar el puente homónimo, que literalmente tiembla a su paso. Ni a “El Manué”, el Cristo de Los Gitanos, que con su cruz a cuestas recorre las calles animado por las saetas y palabras de aliento que le dedican sus devotos.


Una única procesión clausura la Semana Santa el Domingo de Resurrección: la Hermandad del mismo nombre pasea al Cristo resucitado seguido por la Virgen de la Aurora, y ya no por una Dolorosa. Pese a su naturaleza, el último día de la Semana Santa no es especialmente alegre para los sevillanos. El motivo es claro: hay que esperar otro año para la siguiente.

 

 

No te pierdas ...


Si bien las procesiones ocupan el centro de todas las miradas, merece la pena prestar atención a todos esos pequeños detalles sin los cuales la Semana Santa sevillana no sería la misma.


Mantillas, peinetas y trajes largos que con orgullo se lucen solo esos días; sevillanos pegados a una pequeña radio para escuchar el último parte meteorológico del que depende la salida de su cofradía; improvisados puestos callejeros que venden serranitos y otros tentempiés para acompañar la cervecita, compitiendo con las torrijas, huesos de santo y otros dulces típicos de las confiterías... Todo ello crea un ambiente único que merece la pena paladear al menos una vez en la vida.

 

Fotografías cedidas por Sara Jiménez Nuñez

 

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