Casas rurales con encanto para tus próximas vacaciones

Está claro que el turismo rural tiene un encanto especial: los pueblos pequeños, el trato con la gente, los paisajes de ensueño, las tradiciones más arraigadas, la gastronomía local… Y además podrás rodearte de naturaleza. Por eso, tanto si vas a pasar unos días con tu pareja como con la familia o amigos, o, por qué no, si planeas tomarte unos días de retiro para desconectar del resto del mundo, echa un vistazo a nuestras recomendaciones para disfrutar de unas vacaciones únicas.

¿Cuáles son las características esenciales de una casa rural con encanto?

Aunque sabemos que esto es muy personal y que cada persona es un mundo, hemos recopilado algunas características que no pueden faltar para que tu escapada rural sea perfecta:

Bellos paisajes

Nada nos ayuda más a relajarnos y desconectar de la vida cotidiana que pasar unos días de retiro en algún pueblo de postal. Despertar con el sonido de los pájaros, pasear entre frondosos árboles y agradables riachuelos, y respirar la magia de la naturaleza es todo lo necesario para vivir unas vacaciones de cuento.

Tranquilidad

Una de las mejores cosas de alojarte en una casa rústica, sin duda, es el silencio. ¿Qué hay mejor que despertar con el ruido de los pájaros y esa sensación de no tener que mirar el reloj? En los entornos rurales, el tiempo se ralentiza y todo parece funcionar a un ritmo más pausado. Desde luego, una casa rural con encanto es el mejor remedio para recargar las pilas después de una larga temporada de intenso trabajo.

Charlas con gente local

A diferencia de las grandes ciudades, en las que solemos ir con prisas y pocas veces tenemos tiempo para salirnos de la rutina, los destinos rurales son todo lo contrario, y no es de extrañar encontrarnos compartiendo historias con gente local al entrar en algún bar o tienda de la zona. Conocer la vida cotidiana de sus habitantes y sus costumbres más arraigadas es una de las mejores razones para alquilar una casa rural.

Un toque diferente

Una de las experiencias más enriquecedoras durante las vacaciones es aprender a hacer algo nuevo. Ya sea un deporte que nunca antes habíamos practicado, una cata de vinos locales o un taller para aprender a elaborar jabones artesanales, no hay nada más especial que volver de vacaciones con la sensación de haber aprendido algo.

Todas las comodidades

Y, por último, aunque sabemos que alojarnos en una casa rural implica tener que adaptarnos a ciertas cosas (como perder la cobertura en algunos puntos más recónditos), no hay nada que rompa más el encanto que alojarnos en un lugar incómodo o que no tenga aquello que necesitamos para hacer nuestra estancia más agradable. Tampoco buscamos grandes lujos, pero se agradece tener una chimenea en invierno o una piscina en verano, o contar con una barbacoa para las reuniones familiares.

Destinos con encanto para tus vacaciones rurales

Ahora que ya hemos repasado todo lo que debe tener una casa rural con encanto, echa un vistazo a estos destinos que te proponemos para tu próximo retiro rural.

Gerona

Cuando hablamos de casas rurales con encanto, Gerona está entre nuestros favoritos. Románticos pueblos medievales, idílicas calas, imponentes fortalezas y callejuelas empedradas por las que no ha pasado el tiempo son algunos de los ingredientes que ofrece este popular destino turístico.

Segovia

Si buscas un destino cerca de Madrid para tus próximas vacaciones, echa un vistazo a estas opciones en la provincia de Segovia, a poco más de una hora en coche de la capital. El rico patrimonio histórico de Segovia capital, el encanto de las villas medievales de la provincia y las numerosas rutas de senderismo que podrás hacer en un entorno natural privilegiado harán de tu escapada rural una experiencia inolvidable.

País Vasco

¿Tú también te quedaste prendado de los maravillosos paisajes de Ocho apellidos vascos? Normal, porque el País Vasco es una auténtica maravilla: frondosos bosques, verdes praderas, pintorescas playas alejadas del bullicio de la gran ciudad y una gastronomía para chuparse los dedos. ¿Cuándo nos vamos?