Playa de Nogales y Miradores:
Paisaje enclavado en un paraje de singular belleza formado por rocas y acantilados. Para su acceso recorreremos un pequeño sendero hasta llegar a esta magnífica playa. La playa de fina arena negra, en donde habitualmente podemos observar tortugas marinas, esta protegida por la ley de espacios naturales.
El Mirador de San Bartolomé ubicado junto a la ermita del mismo nombre en el barrio de La Galga nos presenta el imponente barranco de La Galga, así como su popular puente y los caseríos del municipio vecino de San Andrés y Sauces. De camino al Municipio desde S/C de La Palma podemos hacer un alto en Las Vueltas de San Juanito, lindantes con el Barranco Seco que marca el límite Este de la comarca; desde allí, un sugerente paisaje se pierde asomándose a las costas recortadas de la isla.
Puntallana:
Puntallana fue el granero de la isla hasta principios del pasado siglo. Los siglos XVI y XVII fue un período de abundantes cocechas en trigo, cuyos excedentes se exportaban por mar, a través de ensenadas naturales como Puertotrigo o Puertopaja en cuyos nombres ha quedado impreso el recuerdo de esta actividad. Existen en el municipio otros topónimos que también hacen referencia a su tradicional vocación cerealista, como El Granel, denominación que recibe uno de los pagos del municipio y cuyo nombre le viene dado por un antiguo silo (o granel) fabricado sobre esteos que existía en el lugar, donde los vecinos guardaban el trigo.
Alcanzó la independencia municipal a raíz de la promulgación de la Constitución de 1812, nombrando por primera vez su propio ayuntamiento.
El desarrollo económico del municipio siempre ha estado supeditado a los períodos de malas cosechas y hambrunas, provocando un flujo de emigrantes hacia Cuba y Venezuela en busca de nuevos horizontes.
Cubo de la Galga e Iglesias:
Junto con el bosque Los Tiles, el cubo de La Galga constituye una de las masas forestales más importantes de la isla, bosque de laurisilva de belleza singular. La hermosura de su conjunto cautiva a los vecinos y a los visitantes con la hermosura de su conjunto, el sombrío de su boscaje y la fragancia de su verdor. Tilos, laurales, viñatigos, castaños y otras especies que compiten en busca de sol. Todo esto es completado con helechos que completan toda esta formación de árboles.La iglesia de San Juan, situada en el casco urbano del municipio, tiene categoría de parroquia desde 1515, con un magnífico retablo barroco de maderas doradas que acoge al Santo Patrón, talla flamenca del siglo XVI. La tradición mudéjar se ve representada en el laborioso artesonado pintado en tonos azules.
Junto a la montaña centinela de Tenagua, se asienta el pago de Santa Lucía. Del antiguo caserío, destaca la ermita que alberga a la estatua de la virgen de Santa Lucía de rostro sereno, proveniente de Amberes.