Cuevas de Cantabria
Encuentro con la Prehistoria en Cantabria
Hablar de turismo rural en Cantabria resulta impensable sin una aproximación a las prodigiosas huellas que nuestros remotos antepasados dejaron en esta tierra. La prehistoria en Cantabria se extiende por toda su geografía. El arte rupestre se hace visible en numerosas cuevas y abrigos dejando improntas que van desde humildes manchas a las espléndidas pinturas policromadas de Altamira, pasando por un extenso abanico repartido por las más de cincuenta cuevas de esta comunidad norteña. Todas ellas guardan secretos que te aconsejamos conocer.
Por supuesto es casi imposible establecer una ruta exhaustiva siquiera por las más destacadas. Hay catalogadas unas 20 cuevas en la cuenca del Asón, unas 10 en la cuenca del Pas y del Miera, otras 6 en Nansa y más de 13 en Saja- Besaya, cuenca en la que se encuentra la famosa Cueva de Altamira. Por eso, nos limitaremos a dejar aquí un breve apunte de las más representativas, dejando la Cueva de Altamira aparte debido a su excepcional importancia.
De la cuenca del Nansa, destacaremos la Cueva de Chufín, en la localidad de Riclones, enclavada en un acantilado de densa vegetación. En determinadas épocas del año se accede a ella en barca, paseo muy bello ya de por sí al que siguen cuarenta y cinco minutos de visita guiada.
En la cuenca del Saja- Besaya, elegimos la cueva de Hornos de la Peña, en San Felices de Buelna que muestra uno de los conjuntos de grabados más completos y cuya cronología es la más antigua de la cornisa cantábrica.
En la cuenca del Asón, en Ramales de la Victoria, la Cueva de Cullalvera al pie del monte Pando y ubicada en un entorno mágico, presenta una espaciosa boca de entrada emergiendo de un frondoso bosque de encinas. En su interior, un espectáculo de agua, luz y sonido, acompaña al visitante mientras va descubriendo la historia fascinante de la cueva.
A escasa distancia, en la ladera noroeste del monte Pando, se encuentra la Cueva de Covalanas, conocida como la cueva de las ciervas rojas y que merece, sin duda, una visita.
Y en las cuencas del Pas y del Miera, en el monte Castillo en Ponte Viesgo, se agrupan una serie de cuevas de gran interés. A orillas del río Pas, la Cueva de El Castillo, muestra 275 metros de pared con más de 240 representaciones en las que caballos, bisontes, ciervos, cabras e incluso un mamut, son el testimonio artístico que el paso del hombre dejó grabado en la piedra. A pocos metros, está la Cueva de Las Monedas, auténtico espectáculo de estalactitas y estalagmitas cuyos colores, debidos a la composición de sus rocas, forman un especial e inusitado museo geológico.
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